Los universitarios utilizan Internet como fuente para sus trabajosCopiar fragmentos de alguna página web o de otras fuentes de Internet sin indicar su procedencia es una mala costumbre muy enraizada entre los universitarios y que cada vez cuenta con más acogida entre los estudiantes. Para atajar esta mala praxis estudiantil un grupo de investigadores ha realizado una investigación en la que se analiza el comportamiento de los “ciberplagiadores”.

Preocupados por este alarmante fenónemo, un equipo multidisciplinar de la Universitat de les Illes Balears, encabezado por el Grupo de Investigación, Educación y Ciudadanía (GREIC), ha realizado una investigación denominada "El ciberplagio entre los estudiantes universitarios", en la que saca a la luz este tipo de malas prácticas académicas entre su alumnado.

El estudio se basa en 767 encuestas, elaboradas entre el 2 y el 30 de mayo de 2007, entre alumnos de los 38 estudios oficiales impartidos en la UIB, así como en cuestionarios realizados a los universitarios españoles usuarios del portal Universia.

A juzgar por los datos, un nutrido número de universitarios recurre al "cortar y pegar" para elaborar sus trabajos y casi la mitad de ellos (un 42,2 por ciento) ni tan siquiera se molesta en realizar aportaciones propias, frente al 76,6 por ciento que confiesa mezclarlos con textos propios.

Además, el 53 por ciento de los alumnos reconoce haber facilitado trabajos propios a otros compañeros para que los plagiaran y un 25,5 admite haber falseado algunos datos y resultados de sus trabajos académicos o la bibliografía utilizada para su elaboración.

En este complejo campo, las fuentes preferidas para el plagio se encuentran en la red, frente a otros documentos. Así, el 72,2 por ciento de alumnos opta por Internet, donde destacan El Rincón del Vago, Google, Wikipedia, Monografías y Encarta. En segundo lugar, con un 18,5 por ciento de las respuestas, los estudiantes recurren a trabajos ya elaborados y el 7,8 por ciento restante a otro tipo de medios impresos.

Según el director de la investigación, el doctor Jaume Sureda, el uso de motores de búsqueda generalistas revela "la profunda analfabetización digital" de los alumnos y su "profundo desconocimiento de los caminos de acceso a recursos formativos e informativos de su especialidad".

En cuanto a las razones alegadas para recurrir al plagio, el 28 por ciento alega las facilidades que ofrecen los recursos digitales, mientras que el 29 por ciento lo achaca a su falta de tiempo, el 20,2 dice hacerlo por comodidad y el 9 por ciento afirma tener la sensación de que el docente no analiza con detenimiento los trabajos.

La UIB se incorpora así a la tendencia de las universidades anglosajonas, donde el análisis de los trabajos de los estudiantes mediante programas detectores de plagio es una costumbre muy extendida. Donde, tal y como explica el doctor Sureda, "además de ser visto como una falta contra el código ético, es castigado con medias que van desde la simple obligación de repetir el trabajo a ser expulsado de la universidad".

Fuente: Universitat de les Illes Balears


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